La Caldera al límite: vecinos denuncian inundaciones, barrios aislados y obras que nunca llegan
La bronca crece en la localidad de La Caldera, donde vecinos de al menos seis barrios de la zona sur volvieron a quedar aislados tras las crecidas de ríos y arroyos durante el último fin de semana. Calles intransitables, viviendas inundadas y falta de accesos seguros reavivaron el reclamo por obras estructurales que, aseguran, llevan años prometiéndose sin concretarse.
La situación se volvió crítica cuando una camioneta fue arrastrada por el río Guaranguay, un episodio que, aunque no terminó en tragedia, encendió todas las alarmas. Los vecinos advierten que se trata de cursos de agua con crecidas rápidas e imprevisibles, lo que transforma cada lluvia intensa en una amenaza latente.
El foco del conflicto está puesto en el crecimiento urbano en zonas consideradas puntos críticos, muchas de ellas fuera del casco histórico de La Caldera. Allí, nuevos loteos y barrios quedaron expuestos a la falta de defensas, puentes adecuados y trabajos de encauzamiento. Para los vecinos, la única salida posible es la obra pública.
Uno de los mayores cuestionamientos apunta a la construcción de un badén donde debía levantarse un puente, una obra valuada en 120 millones de pesos bajo el lecho del arroyo Guaranguay. Aunque el río permanece seco gran parte del año, cuando crece se vuelve una barrera infranqueable. El proyecto figura como ejecutado por la Municipalidad de La Caldera, aunque con financiamiento provincial, y para los vecinos “no resuelve el problema”.
Además, siguen pendientes obras comprometidas en barrios como Santiago Apóstol y El Nogalar 4, cuyos convenios fueron firmados en más de una oportunidad. A esto se suman trabajos de encauce y terraplenado anunciados en años anteriores y que, según denuncian, nunca se completaron.
Desde el municipio, el intendente Diego Sumbay sostiene que varios de los loteos afectados son irregulares y que algunos no tributan tasas municipales. Sin embargo, los vecinos remarcan que El Nogalar 1, 2, 3 y 4 son loteos municipales, y que más allá del origen de los barrios, alguien debe dar respuestas. Mientras tanto, el temor se instala cada vez que llueve.