Denuncian desmontes ilegales y presencia de fuerzas bolivianas en territorio argentino: comunidades originarias reclaman intervención urgente
Familias aba guaraníes aseguran que productores cañeros cruzan la frontera, alambran caminos comunitarios y operan con impunidad en la selva pedemontana del norte salteño.
Un conflicto silencioso pero cada vez más grave crece en la frontera norte salteña. Comunidades originarias asentadas sobre la ribera del río Grande de Tarija denuncian avances ilegales de productores cañeros bolivianos dentro de territorio argentino, desmontes en zonas protegidas y amenazas permanentes contra pobladores.
La situación se concentra en el departamento San Martín, jurisdicción de General Mosconi, donde —según testimonios y presentaciones judiciales— productores provenientes de Tarija cruzan el río durante épocas de estiaje, desmontan la selva pedemontana y cultivan caña de azúcar sin autorizaciones ambientales ni títulos de propiedad.
Natalí Vázquez, cacique de la comunidad aba guaraní El Trementinal, describe el escenario con crudeza: alambrados, portones con cadenas y caminos ancestrales bloqueados que impiden a las familias acceder a atención médica o trasladarse entre parajes.
Las denuncias también incluyen un componente institucional delicado. Según relataron los pobladores, el líder de los productores bermejeños, Horacio Cruz, se desplazaría armado y contaría con respaldo de fuerzas policiales o militares bolivianas que ingresarían al territorio argentino ante reclamos comunitarios.
El conflicto afecta entre 90 y 100 familias y ya motivó intervenciones parciales de organismos nacionales, relevamientos fronterizos y recorridas de Gendarmería Nacional. Sin embargo, los operativos no fueron permanentes.
Según estimaciones incluidas en presentaciones judiciales, más de 150 mil toneladas de caña de azúcar habrían sido extraídas ilegalmente del lado argentino y trasladadas a Bolivia junto con madera proveniente de desmontes.
Las comunidades reclaman la instalación urgente de un puesto fijo de Gendarmería y una redefinición definitiva de los mojones fronterizos, ya que aseguran que el corrimiento intencional de hitos internacionales facilita el avance productivo ilegal.
“El monte, el sustento y la tranquilidad se están perdiendo hectárea a hectárea”, advierten desde la zona, donde la sensación predominante es de abandono estatal.