Femicidio en Campo Quijano: seis días sin rastros y crecen las sospechas de que el acusado recibe ayuda
La investigación por el crimen de Natalia Cruz no logra dar con Orlando Serapio. La Justicia analiza si el prófugo cuenta con apoyo logístico para escapar.
A seis días del femicidio de Natalia Cruz en barrio Luz y Fuerza, en Campo Quijano, no hay rastros firmes de Orlando Serapio, señalado como principal acusado. La ausencia de resultados concretos alimenta interrogantes y refuerza una hipótesis que gana peso: que podría estar recibiendo ayuda para mantenerse oculto.
El único contacto confirmado tras el crimen fue con su madre, a quien le habría dicho: “Me mandé una cagada, cuidá a los chicos”. Desde entonces, el silencio.
La camioneta abandonada sobre la ruta nacional 51 es hasta ahora la única pista concreta. Ese tramo conduce hacia San Antonio de los Cobres y reduce el margen geográfico, aunque no aportó resultados definitivos. Los investigadores descartaron el camino hacia El Rosal por su estado intransitable.
Las hipótesis son dos: que se haya quitado la vida en una zona inhóspita o que esté siendo asistido con refugio, movilidad o logística, incluso con la posibilidad de un cruce clandestino hacia Chile o Bolivia.
También surgieron cuestionamientos al procedimiento inicial. El allanamiento en la vivienda de sus padres fue considerado superficial y no se secuestraron celulares ni se profundizó en el análisis de comunicaciones, pese a que la madre reconoció haber hablado con él.
Mientras tanto, familiares y vecinos volvieron a marchar en silencio reclamando justicia y celeridad en la captura.